Asco de sociedad, asco de suciedad.

ProtestasTodo este jolgorio formado por el caso Bárcenas y la corrupción (que ya se veía asomar, sólo hacía falta quitarse la venda de los ojos, aunque fuese un poquito) me hace reflexionar hasta qué punto deberíamos de sacrificarnos por los demás españoles de este país si, aun teniendo sobre la mesa toda la información presentada recientemente, no son capaces ni tan siquiera reaccionar. ¿Será que mi manera de contemplar una forma de gobernar es diferente a la de ellos? ¿Quizás creen que no existe posibilidad alguna de que esto cambie?

Podría dejar ahora mismo de estudiar, irme a una manifestación y unirme en público junto a esa gente que también está en desacuerdo con este gobierno, que más que gobernar desgobierna. Pero aquí viene mi cuestión, ¿mi sacrificio serviría?

Gente que aun enseñándole la verdad en su cara, gira la cabeza para mirar en la dirección que le conviene por fanatismo u otra razón incoherente, por pensar que su partido es el mejor (como si de una competición se tratase), mientras que sus políticos favoritos promueven una serie de leyes y decisiones que no favorecen en nada al bienestar y futuro del ciudadano.

Gobernados por estafadores y corruptos, por gente cuyo único objetivo es vivir una vida de lujo a costa de otros; parásitos que existen gracias a nosotros, que no movemos un pie por erradicar toda esta plaga.

A pesar de ser descubiertos, siguen engañándonos con mentiras inventadas a última hora, poniendo la cara de un niño inocente que no ha roto un plato en su vida. Se les nota en la mirada, en la forma de hablar, nerviosos por tropezar de nuevo y perder aún más, si es que cabe, la credibilidad del pueblo. Un presidente de Gobierno que no es capaz de responder a las preguntas que se plantea su pueblo por miedo a la humillación pública, políticos que, en vez de reconocer que tienen las manos manchadas, inculpan a otros políticos, que incluso llegan a ser de otros partidos, como excusa de sus actos, como si de esa manera arreglasen algo.

Llevamos desde 1982 con algo que, según nos lo vendieron,  parecía una democracia, resultando, con el tiempo, en una amarga dictadura. No deja más que ser otra dictadura, más blanda (o no tanto),  esta vez patrocinada por los bancos; políticos y bancos son la misma persona, que tratan, una y otra vez, de obligar al pueblo a acatar sus propios intereses como si fuesen necesidades, ya que, dichos bancos, costean sus campañas políticas; mientras, el interés de la mayoría pasa desapercibido, siendo contentados con leyes menores que afectan a una parte de la población para sí ganar más votos, sin que afecten éstas de forma global entre los ciudadanos (véase el caso de la ley de inmigración, el matrimonio homosexual, el aborto, ayudas para el cambio de sexo; leyes que me alegro de su existencia, pero no el motivo por el que existen).

A día de hoy no sé cuál va a ser el rumbo que va a seguir el pueblo español, ¿dimisión? ¿Cambio de forma de gobierno? El pueblo cada vez está más cabreado y todos tenemos un límite. Temo lo que pasará pasado cuatro años, qué partido político gobernará, ¿volverá de nuevo a ocurrir lo que viene sucediendo desde que se instauró la democracia en nuestra nación? ¿Seguirán intercambiándose el poder el PP y el PSOE?

Soy un joven que está terminando sus estudios, amante de la ciudad en la que le tocó nacer, pero el temor no para de pasar por mi mente. Mi futuro, como el de tantos estudiantes y jóvenes españoles, se encuentra nublado, confuso, oscuro. Seguramente, las posibilidades de tener un buen puesto o unas condiciones de vida aceptables se alejan mucho de este país que una vez me vio nacer.

Foto realizada por: Marina Riera – http://www.flickr.com/photos/amarillochilln/